Tengo una sobrina nieta de ocho años, Clara, a la que le hacía mucha ilusión asistir en directo a un concierto de Amaral. Pues bien, el sábado pasado actuaban aquí en Salamanca y allá que nos fuimos todos.
No pensé que me lo iba a pasar también. Qué fuerza transmiten en el escenario, qué voz (aunque en estos videos de youtube el sonido no es nada bueno), en directo nos hicieron vibrar, sentir, emocionarnos y bailar, bailar mucho.
Besos,