POR ENCIMA DE LA RAZÓN

De niño me asustaban las noches de tormenta,

los trueno hacian temblar los cristales, en las ventanas de la casa,

y los rayos caian en los olivares.

Los dias eran tediosos, y los inviernos se hacian interminables......

Hoy, he vuelto la mirada, por la niebla que va dejando la vida y la distancia,

aquellos dias me parecen felices, que aún acompañan mis noches,

como la luz que parpadea por encima de la razón.