ROSAS Y ESPINAS

EN LA PUERTA DE UNA IGLESIA PEDÍA UNA POBRE NIÑA,

QUE SOBRE POCO MÁS O MENOS UNOS DOCE AÑÓS TENDRÍA.

SU CARITA ERA MORENA, SU SONRISA DE TRISTEZA,

UNA CEGUERA CONGENITA, SUS RIZOS Y TRENZA NEGRA.

TODOS LOS DÍAS LA LLEVABA A IMPLORAR LA CARIDAD,

Y MÁS TARDE LA ESPERABAN PARA SU DINERO RECAUDAR.

EL DÍA QUE LE DABAN POCO LA DEJABAN SIN CENAR,

Y EN UN COLCHÓN EN EL SUELO TENÍA QUE DESCANSAR,

CON LLUVIAS, NIEVE Y FRÍO LA LLEVABAN A PEDIR,

PARA QUE UNA MUJER INGRATA TUVIERA SU BIEN VIVIR.

ASÍ TRANSCURRIERON CINCO AÑOS Y EN UNA MUJER SE FORMÓ,

Y ADMIRADO DE SU BELLEZA UN GRAN SEÑOR SE QUEDÓ.

EL SEÑOR LE DIJO UN DÍA SOY MÉDICO Y QUIERO INTENTAR,

DE QUE TUS OJOS SE CUREN Y VEAS LA CLARIDAD.

AL ENTERARES LA <<IMPÍA>> QUE EXPLOTÁNDOLA ESTABA,

PRONTO LA CAMBIÓ DE SITIO Y A OTRO LUGAR LA LLEVABA.

PERO COMO DIOS ES JUSTO Y ASÍ TENÍA QUE SER,

EL MÉDICO UN DÍA PASEANDO OTRA VEZ LA LLEGÓ A VER.

¿ COMO TE LLAMAS, NIÑA ?

TU NOMBRE QUIERO SABER, Y CUÉNTAME TU HISTORIA,

PARA A TU MAL REMEDIO PONDRE. 

EL POETA DEL AMOR    18 -4- 2018