El anciano y la sirena

Hace muchos siglos un viejo pescador caminaba junto al mar cuando vio a una joven que lloraba desconsoladamente, la joven era una sirena que no podía volver al mar, ya que la marea había bajado tanto que el mar quedaba demasiado lejos. Pero, a pesar de que las sirenas no tenían muy buena fama por aquellas costas, el anciano decidió ayudarla.

La sirena le dijo que tenía que volver al fondo del mar antes de que se despertase su marido porque si no la encontraba al despertarse la mataría ya que su marido era muy celoso. El anciano cargó sobre sus espaldas a la joven y bonita sirena y la llevó al mar, la joven sirena agradecida, le dijo que le pidiese lo que quisiese, excepto dinero. El anciano le pidió poder, para poder ayudar a los necesitados, entonces la sirena le regaló un peine y le dijo que cada vez que necesitase ayuda, peinase las olas cuando hubiese luna llena. Así fue como durante mucho tiempo, el anciano gozó de todo tipo de reconocimiento, hasta que un buen día se convirtió en un gran sanador y una persona muy respetada por sus consejos.

Cuando estamos en apuros a todos nos gusta que nos echen una mano, pero ¿sabemos agradecer la ayuda?